Quedarse callado.
He pensado que hay veces que hace falta quedarse callado. Y lo digo por aquello que he dicho que aleja a la gente de mi, lo que me ha dejado sin empleo, con pocos amigos y muchos enemigos. Sé que los lazos se rompen por mi poca tolerancia, por no callar cuando hay silencio, por gritar y señalar un acto corrupto, poco humano, salvaje y arrogante. He pensado qué tal vez sería mejor callarme, pasar por alto los ideales, la educación, mis convicciones y mis valores. Tal vez solo así aún tendría aquellos “amigos” egocéntricos y poco humanos. Tal vez solo así tendría aún aquel empleo que me dejaba más ganancias que salud mental. Es difícil coincidir con aquellos que comparten nuestra forma de ver el mundo, que suman para no restar, que entienden, escuchan, analizan y se ponen en tu lugar. Difícil más no imposible Tal vez si callara todo lo que pienso podría ser esa persona extrovertida y sociable que en todo lugar encaja, pero a la MIERDA. A la...