Me levanto con pesar, mis ojos a penas pueden abrirse del estrago que dejan las noches desde que no está.
Me miro al espejo y no me reconozco
Hay un vacío que atraviesa mi cuerpo y una tristeza que revuelve mi pensar.
Pienso que pude dar más, que pudo ser distinto.
Pienso en lo que pierdo y me desconsuela lo que que vendrá.
Pienso en la probabilidad de que su cuerpo habite otra cama, de que su sonrisa retumbe otro suelo.
Me desvanezco imaginando escenarios donde no está, donde no estamos.
Desconozco el espacio, lo tocó a penas con la yema de los dedos.
Cómo quien alguna vez conoció ese lugar y tiene miedo de que se desvanezca.
¿Cómo cohabitar con su ausencia?
Si aún deseo que vuelva.
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